El sabor metálico en la boca es una condición que muchos de nosotros hemos sentido alguna vez y que se da con más frecuencia de lo que podríamos pensar. En la mayoría de los casos se trata de algo transitorio, pero si se vuelve persistente, debemos consultar con nuestro médico o dentista, ya que puede ser un síntoma de que algo más grave está pasando.
Qué es el sabor metálico en la boca y por qué se produce
La disgeusia es el término médico para describir cualquier alteración del sentido del gusto, en el caso que nos ocupa, la aparición de un sabor metálico. Por tanto, el sabor metálico es una forma de disgeusia.
El sentido del gusto depende del correcto funcionamiento de las papilas gustativas, responsables de captar los estímulos químicos presentes en los alimentos. Sus señales se transmiten a través de los nervios facial, glosofaríngeo y vago, que llevan la información al sistema nervioso central.
Cuando alguno de estos elementos se altera puede aparecer una percepción metálica o distorsionada del sabor, entre ellas,un sabor metálico.
Causas más comunes del sabor metálico en la boca
Higiene oral deficiente
La falta o la mala higiene oral suele ser el principal motivo del sabor metálico. La acumulación de placa bacteriana y saburra lingual modifica favorece la presencia de compuestos que alteran la percepción del gusto y pueden producir un sabor metálico temporal, especialmente en pacientes que tienen poca saliva (lo que se conoce como “síndrome de la boca seca”).
Además, una mala higiene dental suele producir con mayor frecuencia procesos inflamatorios como la gingivitis y la periodontitis, que suelen provocar, entre otras cosas, sangrado de las encías, que da ese sabor metálico.
Fármacos
Ciertos medicamentos pueden afectar al sentido de gusto. Algunos alteran directamente la respuesta de los receptores gustativos; otros modifican la composición de la saliva. Algunos ejemplos de medicamentos que pueden producir sabor metálico son los antibióticos, antihipertensivos, tratamientos para enfermedades psiquiátricas, terapias hormonales y fármacos utilizados en oncología.
Cambios hormonales
Las variaciones en los niveles hormonales suelen conllevar variaciones en el sentido del gusto, favoreciendo la aparición de disgeusia en etapas como el embarazo o la menopausia.
Infecciones respiratorias o COVID-19
Algunas infecciones víricas respiratorias generan alteraciones del gusto y el olfato debido a la afectación de los nervios olfativos y gustativos, así como a los procesos inflamatorios que se producen en la región orofaríngea.
Las alteraciones del sentido del olfato y el gusto, como el sabor metálico en la boca, es uno de los efectos secundarios reportados por pacientes que han padecido coronavirus. Generalmente, se trata de un efecto transitorio que desaparece algunas semanas después de haber superado la infección.
Exceso o déficit nutricionales
La carencia o exceso de vitaminas y minerales (B12, zinc o hierro) pueden provocar sabor a metal. Estos déficits son especialmente frecuentes en personas con dietas restrictivas o problemas de absorción intestinal.
Prótesis e implantes dentales
Algunas reconstrucciones dentales, como las coronas e implantes dentales que contienen metales, pueden provocar un sabor metálico en la boca cuando empiezan a desgastarse.
En algunos casos puede deberse a galvanismo dental, que se produce cuando dos metales de restauraciones dentales entran en contacto y produce corriente eléctrica, generando sensación de descarga y sabor metálico en la boca.
Enfermedades sistémicas
Patologías como la diabetes, la insuficiencia renal, la enfermedad hepática o los trastornos tiroideos pueden alterar la composición de la saliva o modificar las vías nerviosas encargadas del gusto, contribuyendo al desarrollo de un sabor metálico.
Cómo se diagnostica la disgeusia en consulta odontológica
Historia clínica y revisión de tratamientos dentales previos
Lo primero que se debe hacer cuando se detecta un sabor metálico en la boca es hacer una revisión de los hábitos, medicación que se está tomando, presencia de restauraciones orales metálicas y antecedentes de inflamación gingival o patologías sistémicas. De esta manera, sabremos si puede deberse a una causa oral o general.
Exploración oral y pruebas complementarias
Una vez que se conoce el historial del paciente, se realiza una revisión de las encías, lengua y todas las restauraciones presentes. En algunos casos se realizan pruebas como medición del flujo salival.
Diagnóstico diferencial
Es fundamental distinguir la disgeusia de otras alteraciones como hipogeusia (disminución de la percepción de los sabores), ageusia (incapacidad total para percibir los sabores) o trastornos del olfato. Cada una tiene un manejo específico y un origen diferente, por lo que diferenciar estos cuadros evita tratamientos inadecuados.
Tratamientos y manejo del sabor metálico
Abordaje odontológico
Cuando el origen del sabor metálico es oral, generalmente se realiza una limpieza dental profesional para eliminar la placa. Si es necesario, se realizará un tratamiento periodontal y ajuste o sustitución de restauraciones metálicas deterioradas. Si el sabor metálico viene causado por galvanismo dental (dos piezas metálicas en contacto) se valora el reemplazo de materiales para garantizar compatibilidad.
Manejo médico
Si la causa es sistémica, el tratamiento puede incluir corrección de déficits nutricionales, ajuste farmacológico o manejo de enfermedades subyacentes.
Higiene oral y medidas preventivas
Una rutina de higiene completa (incluyendo cepillado, limpieza interdental y uso de raspadores linguales) puede ayudar tanto a reducir como a mejorar la sensación de sabor metálico en la boca. También es recomendable evitar tabaco y mantener una buena hidratación.
Cómo eliminar o reducir el sabor metálico
No existe un método único para eliminar el sabor metálico en la boca, ya que su origen puede ser odontológico, farmacológico, metabólico o incluso hormonal. En muchos pacientes es imprescindible identificar la causa primaria para instaurar el tratamiento adecuado; sin embargo, en disgeusias leves o transitorias, ciertos cuidados pueden atenuar ese sabor a metal.
Mejora tu higiene oral
Una higiene oral rigurosa es fundamental. Para reducir la intensidad del sabor metálico se recomienda:
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Cepillarse de manera meticulosa al menos dos veces al día.
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Realizar una limpieza interdental una vez al día con hilo dental o cepillos interdentales.
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Eliminar la saburra lingual con un raspador específico para lengua.
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Realizar enjuagues con colutorio dental.
El mantenimiento periodontal y las limpiezas profesionales periódicas ayudan a mejorar la salud dental y a minimizar el riesgo de tener sabor metálico.
Enjuagues caseros y medidas de apoyo
En pacientes que tienen poca saliva, estimular las glándulas puede suavizar la percepción metálica. Entre las medidas más útiles para producir saliva destacan:
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Ingerir cantidades moderadas de cítricos .
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Realizar enjuagues suaves con agua y una pizca de sal o bicarbonato para neutralizar sustancias irritantes.
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Masticar chicles sin azúcar.
Estas estrategias no sustituyen la valoración profesional, pero pueden proporcionar alivio temporal mientras se determina la causa.
Ajustes en la dieta e hidratación
El equilibrio de la saliva es clave para reducir la disgeusia. Para ello se aconseja:
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Mantener una buena hidratación.
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Evitar alimentos muy picantes, dulces y ultraprocesados.
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Priorizar los alimentos frescos en la dieta.
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Minimizar productos enlatados o ricos en conservantes.
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Emplear utensilios de vidrio, cerámica o plástico si los cubiertos metálicos intensifican el síntoma.
En pacientes sometidos a quimioterapia o radioterapia, la introducción de alimentos con sabores ligeramente más intensos como jengibre o hierbas aromáticas puede ayudar a compensar la alteración gustativa.
Ajuste o cambio de medicación
Cuando el sabor metálico aparece tras iniciar un tratamiento, se debe consultar con el médico para valorar la sustitución por un fármaco alternativo. ¡Ojo! no debes modificar ni suspender la medicación por iniciativa propia.
Tratamientos médicos según la causa
En situaciones relacionadas con cambios hormonales —como embarazo o menopausia— la disgeusia suele ser transitoria y desaparece sin intervención.
Si el origen es digestivo, metabólico o respiratorio, el sabor metálico mejora al tratar la condición primaria.
En casos vinculados a infecciones virales, incluida la COVID-19, la recuperación del gusto puede ser progresiva y requerir seguimiento clínico.
Cuándo acudir al odontólogo o al médico
Síntomas que requieren valoración profesional
Debe solicitarse una evaluación cuando el sabor metálico:
- dura más de varios días
- aparece tras la colocación de una restauración o prótesis
- se acompaña de sangrado, inflamación o dolor
- o se presenta junto a síntomas generales como fatiga o fiebre.
Relación entre el sabor metálico y enfermedades subyacentes
La disgeusia puede ser un indicador temprano de alteraciones médicas más graves, por lo que su persistencia debe considerarse un motivo de consulta profesional.
Preguntas frecuentes sobre el sabor metálico en la boca
¿El sabor metálico siempre es un problema dental?
No. Aunque la mayoría de las veces se debe a una higiene dental inadecuada o a una inflamación dental (que si no se trata puede derivar en complicaciones más graves), el sabor metálico también puede ser provocado por ciertos medicamentos, desequilibrios hormonales y en algunos casos a otras enfermedades o infecciones de carácter general.
¿Un implante dental puede producir sabor metálico?
Solo en casos excepcionales de corrosión, incompatibilidad de materiales o presencia simultánea de estructuras metálicas diferentes.
¿Cuánto tiempo es normal que dure el sabor metálico?
Si persiste más de unos días o reaparece de forma recurrente, debe evaluarse en consulta.
¿El estrés puede causar sabor metálico?
El estrés puede alterar la composición de la saliva y modificar la percepción del gusto, aunque no es la causa más frecuente.
Referencias
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